Cuando el equipo de perforación llega a un sitio en Concepción, la primera decisión técnica es si la sonda puede bajar sin perder agua o si la presión del acuífero va a complicar la toma de datos. En nuestra experiencia, la permeabilidad en campo se mide con el ensayo Lefranc en suelos y roca muy fracturada, o con Lugeon cuando el macizo rocoso está más competente. No es un trámite de gabinete: instalamos obturadores neumáticos, saturamos el tramo y registramos el caudal inyectado durante cada escalón de presión. El Biobío tiene napas colgadas en los cerros y acuíferos confinados en el llano que obligan a hacer estas pruebas con mucho criterio. Para proyectos de edificación o drenajes viales, complementamos la información con un ensayo CPT cuando necesitamos un perfil continuo de resistencia, o con calicatas si el terreno lo permite y hay que ver fisuras en la pared de excavación.
La conductividad hidráulica medida in situ en Concepción cambia hasta dos órdenes de magnitud entre un cerro de arenisca fracturada y el llano fluvial saturado.
Aspectos locales
Comparar los resultados de permeabilidad entre un sector como Pedro de Valdivia y el barrio universitario cerca de la Laguna de los Patos muestra contrastes notables. En Pedro de Valdivia, los suelos residuales de arenisca suelen tener baja permeabilidad en la matriz, pero las fracturas abiertas generan flujos preferenciales que un ensayo Lugeon detecta con claridad cuando la presión abre las discontinuidades. Cerca de la laguna, en cambio, los depósitos lacustres y fluviales presentan mayor porosidad y un nivel freático casi superficial, lo que obliga a hacer el Lefranc con sumo cuidado para no subestimar el caudal de infiltración. Ignorar esta variabilidad espacial puede llevar a diseñar un sistema de drenaje que colapse en invierno o a subdimensionar una ataguía. Por eso, cuando el estudio hidrogeológico lo requiere, vinculamos los datos de permeabilidad con la estabilidad de taludes en cortes que interceptan el nivel freático, porque el agua es el gatillante número uno de fallas en excavaciones del Gran Concepción.
FAQ
¿En qué tipo de suelo conviene usar Lefranc en vez de Lugeon en Concepción?
El Lefranc lo aplicamos en suelos granulares, limos, arcillas y roca meteorizada donde el tramo de prueba no se puede presurizar sin riesgo de hidrofracturación. En la práctica, la mayor parte de los ensayos en los valles fluviales del Biobío y en las terrazas costeras de Concepción se resuelven con Lefranc, porque la roca sana aparece a profundidades que muchas veces no se alcanzan en una exploración geotécnica convencional.
¿Qué información entrega el ensayo Lugeon que no da un ensayo de laboratorio?
El Lugeon mide la permeabilidad del macizo rocoso fracturado in situ, incluyendo el efecto de las discontinuidades, su apertura y su interconexión. Un permeámetro de laboratorio solo evalúa la matriz de la roca intacta, que en las areniscas del cerro Caracol puede ser tres órdenes de magnitud menos permeable que el macizo fisurado. Además, los escalones de presión del Lugeon revelan si las fracturas se lavan, se colmatan o se dilatan, información crítica para inyecciones o drenajes.
¿Cuánto cuesta un ensayo de permeabilidad Lefranc o Lugeon en la zona de Concepción?
El costo de un ensayo de permeabilidad en campo en Concepción varía según la profundidad, el número de tramos a ensayar y la accesibilidad del equipo de perforación. Para un ensayo Lefranc o Lugeon individual, los valores suelen estar en el rango de $336.000 a $440.000 pesos chilenos. Si se requiere una campaña con múltiples ensayos a distintas profundidades, preparamos una cotización ajustada al programa de exploración.